
Comprender las bases del intercambio mediúmnico, permite
abarcar con el pensamiento todo el proceso de comunicación entre dos planos
espirituales: el de mayor densidad, donde los espíritus encarnan en él para
trabajar por su progreso espiritual como lo estamos haciendo cada uno de nosotros,
y el de menor densidad, que es el lugar de origen de todos los espíritus al
cual a su debido momento volveremos.
Cuando estamos en este universo paralelo de materia más
densa necesitamos hacer uso, para poder comunicar aquello que estamos pensando,
de todo elemento como ser la imagen, el sonido, los olores, los sabores, el
contacto fisico, para que sea captado por los sentidos de aquel a quien
queremos comunicarle algo.
Pero cuando la comunicación se inicia por alguien que está
en el plano espiritual y la dirige a alguien que está en el plano material
denso, la comunicación va a requerir un modo distinto.
La comunicación tendrá que ser de modo que permita
transportar la mayor cantidad de información para que el mensaje pueda ser
entendido.
Surge entonces que las dos mentes que están en situaciones
muy diferentes, deberán relacionarse a través de un medio accesible a ambas
partes, y este modo será: el pensamiento.
El uso del pensamiento como medio de comunicación va a requerir
por parte del receptor, que está en el plano físico, la menor cantidad de
interferencias posibles. Lograr esto exige una actitud mental pasiva, propia de
quien se ocupa más en recibir que en generar pensamientos. Una actitud mental
que comúnmente se le denomina mente en blanco o mente que no esté generando
pensamientos.
Ser médium es ser receptor de lo que una persona que está
desencarnada quiere decirle a otra persona que está encarnada, por eso
comúnmente se dice que: el teléfono solo llama de allá para acá.
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