EL TELEFONO LLAMA
  

“El teléfono llama de allá para aca”, es una frase que describe de modo simple como surgen las comunicaciones entre el plano extra-físico, que es el de aquellos que están desencarnados, y el físico, que es en el que nos encontramos los que estamos encarnados.

Expresar que la comunicación se da de allá para acá, es referirse a los tiempos de que disponen, quienes estén desencarnados. La vida en el plano espiritual es muy dinámica, muy intensa y abarca muchas actividades de las cuales nosotros aquí, como seres espirituales encarnados, apenas realizamos algunas.

Entender esto es necesario para comenzar a comprender las relaciones entre los dos planos.
Hay quienes piensan, que aquellos que están en el plano extrafísico no tienen nada para hacer, y que por eso es suficiente para establecer el intercambio entre los dos planos, una simple curiosidad, inmadura, caprichosa y egocéntrica por parte del que está encarnado.

Es evidente que quien piense así desconoce la posibilidad de desarrollar actividades en el plano espiritual, sean estas de aprendizaje o de colaboración con actitud de servicio con aquellos que necesiten de un acompañamiento en su regreso al plano extra-físico.

También es importante, para que tenga un carácter constructivo la comunicación de allá para aca, que las condiciones de quien esté en el plano físico sean buenas en salud física y mental, que tenga una mínima capacidad de comprensión de la vida, como así también de las relaciones entre los dos planos.

Basta recordar que a diario desencarnan de todos los países del planeta Tierra, personas en distintas condiciones intelectuales, morales, con usos y costumbres muy diversas y con ninguna o muy poca preparación para el regreso al plano extrafísico.

Considerar que basta “llamar de aquí para allá” y que inmediatamente alguien responderá, es arriesgarse a establecer comunicaciones con quien, estando dessencarnado y en su ignorancia espiritual, no tiene ningún buen proyecto de vida.

MEDIUMNIDAD y CONCENTRACION

Participar en una actividad mediúmnica, me permite observar que desarrollarla, exige siempre una mínima preparación que consiste en, un claro conocimiento básico de que está sucediendo y una buena actitud de vida.

Todos tenemos la capacidad de percibir a quienes están desencarnados, pero pocos tienen una idea precisa y ordenada de que está sucediendo en esos momentos.

Uno de los temas importantes para un buen desarrollo de la actividad mediúmnica es, la concentración.
Es semejante a las tareas que emprendemos en forma individual o en grupo y que al hacerlas deseamos lograr los mejores resultados.
Un tenista en su juego, o un equipo de fútbol durante el partido, un cocinero, también necesitan estar concentrados en lo que están haciendo.

La importancia que tiene la concentración, en el momento que intentamos hacer uso de la capacidad mediumnica, nos conduce de manera obligada a entender que es la concentración y como deberíamos utilizarla.

Considero que el primer paso será comprender, que uno es un ser espiritual, que está viviendo por un tiempo limitado la experiencia de realizar trabajos personales conduciendo la actividad de millones de células, que la vida continúa también después que el conjunto de células se disgrega, que podemos comunicarnos con quienes ya pasaron por la misma experiencia de estar encarnados en este plano físico, y que volvemos al plano espiritual en el estado mental armonizado o desarmonizado en que nos complacemos.

Si tenemos dudas o temores con referencia al desarrollo de la actividad mediumnica, la concentración se dificultará mucho porque, nuestra capacidad de atención estará dirigida hacia las preocupaciones personales en vez de hacerlo hacia los sucesos espirituales del momento.

Mantener fija la atención a una sola cosa es una de las bases de la concentración y además silencio interior, o como algunos dicen, mente en blanco o también podríamos decir, actitud mental pasiva.


En la próxima entrada continuaré desarrollando este interesante tema, que es la concentración, porque también nos es útil en las demás actividades de la vida diaria.

MEDIUMNIDAD, UNA ACTITUD PASIVA


Comprender las bases del intercambio mediúmnico, permite abarcar con el pensamiento todo el proceso de comunicación entre dos planos espirituales: el de mayor densidad, donde los espíritus encarnan en él para trabajar por su progreso espiritual como lo estamos haciendo cada uno de nosotros, y el de menor densidad, que es el lugar de origen de todos los espíritus al cual a su debido momento volveremos.

Cuando estamos en este universo paralelo de materia más densa necesitamos hacer uso, para poder comunicar aquello que estamos pensando, de todo elemento como ser la imagen, el sonido, los olores, los sabores, el contacto fisico, para que sea captado por los sentidos de aquel a quien queremos comunicarle algo.

Pero cuando la comunicación se inicia por alguien que está en el plano espiritual y la dirige a alguien que está en el plano material denso, la comunicación va a requerir un modo distinto.

La comunicación tendrá que ser de modo que permita transportar la mayor cantidad de información para que el mensaje pueda ser entendido.

Surge entonces que las dos mentes que están en situaciones muy diferentes, deberán relacionarse a través de un medio accesible a ambas partes, y este modo será: el pensamiento.

El uso del pensamiento como medio de comunicación va a requerir por parte del receptor, que está en el plano físico, la menor cantidad de interferencias posibles. Lograr esto exige una actitud mental pasiva, propia de quien se ocupa más en recibir que en generar pensamientos. Una actitud mental que comúnmente se le denomina mente en blanco o mente que no esté generando pensamientos.


Ser médium es ser receptor de lo que una persona que está desencarnada quiere decirle a otra persona que está encarnada, por eso comúnmente se dice que: el teléfono solo llama de allá para acá.

LA MEDIUMNIDAD



La actividad mediúmnica ocupó siempre la atención del ser humano en todas las épocas de la humanidad.

Las personas que se opusieron a su práctica y también a su estudio, condenaron a todo aquel que incursionase en el fenómeno mediúmnico.

Las personas que, aún con los impedimentos impuestos, insistieron en conocer de que se trataban dichos fenómenos, pudieron observar que existía la posibilidad de intercambio entre lo que se llamó el plano material y el plano espiritual. Además, encontraron evidencias que permitieron pensar cómo es que la vida continúa después de la desencarnación y comprender para que venimos a este mundo.

En ambos casos, la noción de que la vida continúa después de la desencarnación está presente, y que es posible comunicarse con aquellas personas que ya habían regresado al mundo espiritual.

Pero como toda actividad, que se desee realizar con responsabilidad, exige entender claramente que se va a hacer, como se debe hacer, como uno debe estar preparado, con que se estará trabajando, cuales son los posibles problemas que pueden surgir y como evitarlos, en fin, todo aquello que permita realizar el trabajo de modo constructivo y sin perjuicio para uno mismo ni para terceros.

Sin embargo la actividad mediúmnica tiene algo muy complejo, porque estaremos trabajando con personas en una situación a la que nosotros nos hemos desacostumbrado. Además estas personas desencarnadas pueden estar en distintas condiciones emocionales. Encontraremos a quienes tienen una clara comprensión de su situación espiritual y están realizando diversas actividades. Pero también encontraremos a quienes no tienen la más mínima idea de que les está pasando.


El trabajo mediúmnico realizado con prudencia requiere para empezar tener conciencia de la propia existencia, reconocerse como un ser espiritual trabajando por el propio crecimiento espiritual y entender que nuestra vida continúa después que el cuerpo orgánico cesa en su actividad.

MEDIUMNIDAD - poema

Si mis rimas fuesen bellas,
Enorgullecerme de ellas
No está bien,
Pues nunca mías han sido
En realidad: al oído
Me las dicta... ¡no sé quién!


Yo no soy más que el acento
Del arpa que hiere el viento
Veloz,
No soy más que el eco débil,
Ya  jubiloso, ya flébil,
De una voz...

Quizás a través de mí,
Van departiendo entre sí,
Dos almas llenas de amor,
En un misterioso estilo,
Y yo no soy más que el hilo
Conductor.

- poema del poeta Amado Nervo de su libro Serenidad (año 1912).

MEDIUM PREPARADO


El trabajo de intermediario, entre el plano físico y el plano extrafisico o espiritual, tiene también las mismas exigencias que cualquier otra actividad.
Los requerimientos como la buena salud, la capacitación y la actitud de vida son esenciales.

Un problema de salud, por más pequeño que sea, genera interferencia en nuestra capacidad de atención y concentración. Si nuestro estado anímico está desequilibrado, el sistema inmunológico de nuestro cuerpo también estará desequilibrado.

La posibilidad de realizar un buen trabajo mediúmnico se nutre de la observación, de la investigación, de la experiencia, del estudio y del discernimiento. Es un trabajo constante y que no puede ser delegado.
Es el modo de estar preparado para entender que está pasando y así decidir por aquello que la situación requiera para generar buenas consecuencias espirituales, para uno y también para los demás.

Pero lo más importante es la actitud de vida, porque además de ser el soporte de la buena salud y de la buena capacitación, será el punto de contacto con quienes desde el plano espiritual desean comunicar algo.

La actitud de vida que tiene como base la conciencia de la propia existencia como ser espiritual y la necesidad de trabajar permanentemente para crecer como persona, es la que permite establecer por sintonía o por afinidad, los contactos con quienes están en el plano espiritual en mejores condiciones espirituales que uno.

Por la semejanza en ambos casos, podemos relacionar al trabajo mediúmnico con el trabajo de atención al público desde una ventanilla. Cuando uno abre esa ventanilla, el público que se acerca puede hacerlo con la intención de comentar, solicitar, reclamar, quejarse, o discutir por algo. En una situación así, deberemos saber responder con paciencia, bondad, tolerancia, firmeza, y con conceptos claros de que hacer y cómo hacer, cuando estamos frente a quien se está comunicando.


Es así que si se desea realizar un intercambio constructivo con quienes se encuentran en el plano espiritual se está obligado a tener una buena preparación emocional, moral, intelectual y física.

SER MEDIUM


Vivir cada momento de nuestra vida en este mundo a partir de lo que espiritualmente ya sabemos, y desarrollar un poco más la comprensión de uno mismo, es el motivo de todas nuestras vivencias cuando venimos a este plano de energías más densas.

Todos tenemos una experiencia anterior que al regresar a este plano material, permite desde lo que hemos aprendido, colaborar con todas las formas de vida existentes a nuestro alrededor, y si así lo hacemos o no, será decisión nuestra.

Aquello que constituye los propios recursos espirituales, podrán ser escasos comparado con lo que otros han logrado desarrollar, pero aun así, será nuestro patrimonio espiritual, que podremos utilizar, primero con uno mismo para luego saberlo hacer con los demás.

Además será fácil observar la falta de comprensión que uno tiene sobre muchos aspectos referidos a la propia persona y que se reflejan en la incomprensión de la forma de ser y la actitud de vida de nuestro prójimo.

Ampliar entonces el conocimiento relacionado con uno mismo, conducirá indefectiblemente a un aprendizaje que está a la altura de nuestras posibilidades realizarlo, desde que nos despertamos hasta que nos vamos a dormir.

Pero hay un tema que debemos aprender y recordarlo siempre porque se refiere a que somos, para que estamos en este mundo y hacia donde nos dirigimos con las experiencias vividas. Es la materia de estudio más importante de todas, porque nos permitirá desarrollar las otras sin tantas dificultades.

Es en este momento de nuestro aprendizaje, que como seres espirituales estamos realizando en este mundo, que surge la mediumnidad, como una forma de llamar fuertemente nuestra atención hacia nuestra continuidad de la vida luego que el cuerpo orgánico cesa su actividad.

Al verse obligando a pensar por el hecho de percibir a quienes se encuentran en el plano espiritual, ya sea viéndolos o escuchándolos, golpeará la limitada comprensión que se tiene sobre la propia vida como ser espiritual que uno es.

Es una experiencia exclusivamente personal porque será uno mismo el que va a ver, escuchar y sentir a quien se esté manifestando desde el plano espiritual, o como otros prefieren decir, desde el universo paralelo.

Y como todo aprendizaje, se repetirá tantas veces sea necesario hasta que la propia razón y las propias emociones convaliden la propia existencia como ser espiritual y por el mismo motivo la continuidad de la vida después de que el cuerpo deje de funcionar.