Vivir
cada momento de nuestra vida en este mundo a partir de lo que espiritualmente
ya sabemos, y desarrollar un poco más la comprensión de uno mismo, es el motivo
de todas nuestras vivencias cuando venimos a este plano de energías más densas.
Todos tenemos una experiencia anterior que al regresar a
este plano material, permite desde lo que hemos aprendido, colaborar con todas
las formas de vida existentes a nuestro alrededor, y si así lo hacemos o no,
será decisión nuestra.
Aquello que constituye los propios recursos espirituales,
podrán ser escasos comparado con lo que otros han logrado desarrollar, pero aun
así, será nuestro patrimonio espiritual, que podremos utilizar, primero con uno
mismo para luego saberlo hacer con los demás.
Además será fácil observar la falta de comprensión que uno
tiene sobre muchos aspectos referidos a la propia persona y que se reflejan en
la incomprensión de la forma de ser y la actitud de vida de nuestro prójimo.
Ampliar entonces el conocimiento relacionado con uno mismo,
conducirá indefectiblemente a un aprendizaje que está a la altura de nuestras
posibilidades realizarlo, desde que nos despertamos hasta que nos vamos a
dormir.
Pero hay un tema que debemos aprender y recordarlo siempre
porque se refiere a que somos, para que estamos en este mundo y hacia donde nos
dirigimos con las experiencias vividas. Es la materia de estudio más importante
de todas, porque nos permitirá desarrollar las otras sin tantas dificultades.
Es en este momento de nuestro aprendizaje, que como seres
espirituales estamos realizando en este mundo, que surge la mediumnidad, como
una forma de llamar fuertemente nuestra atención hacia nuestra continuidad de
la vida luego que el cuerpo orgánico cesa su actividad.
Al verse obligando a pensar por el hecho de percibir a
quienes se encuentran en el plano espiritual, ya sea viéndolos o escuchándolos,
golpeará la limitada comprensión que se tiene sobre la propia vida como ser
espiritual que uno es.
Es una experiencia exclusivamente personal porque será uno
mismo el que va a ver, escuchar y sentir a quien se esté manifestando desde el
plano espiritual, o como otros prefieren decir, desde el universo paralelo.
Y como todo aprendizaje, se repetirá tantas veces sea
necesario hasta que la propia razón y las propias emociones convaliden la
propia existencia como ser espiritual y por el mismo motivo la continuidad de
la vida después de que el cuerpo deje de funcionar.

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